
Conoce las reglas mejor que nadie. Y sabe exactamente lo que ocurrirá cuando decida romperlas.
Amael ha sido toda la vida un protector. Desde la orden de los Aljaridians protege el reino y su magia, desde su puesto en el consejo protege la corona y al pueblo y desde su amistad protege a la persona que más le importa. Al igual que protege un secreto que nadie debe saber jamás: ser hijo adoptivo del Gran Maestre de la orden.
Sanha le necesita y él no piensa fallarle. Si no le falló cuando su familia fue asesinada y buscaba un hombro sobre el que llorar o cuando necesitó quien la sacase del pozo de la depresión, no le fallará ahora, que solo tiene que romper el hechizo que impide a un libro abrirse. Pero, ¿qué ocurrirá cuando su educación y sus obligaciones con los Aljaridians y con su padre choquen directamente con las necesidades y deseos de Sanha? La decisión que tome puede hacer temblar los cimientos de Therabeyl y de la orden de los Aljaridians.
«Tanto tiempo a su lado y sigo sin ser capaz de decirle lo que siento. Pero, ¿cómo voy a poder hacerlo con todo lo que ha pasado? Sería muy egoísta por mi parte y la pondría en un compromiso para el que ahora no está preparada. No puedo hacerle esto. Solo puedo seguir a su lado, ayudarla y esperar. Llegará el momento y, si no lo hace, seguiré siendo el hombro donde se apoye cuando lo necesite. Es lo único que quiero, lo único que necesito. Tenerla a mi lado, aunque sea así.»
Amael. La sangre de los Custodios.
Historias donde aparece y su rol:
- La sangre de los Custodios.
- Uno de los seis puntos de vista de la novela. Un hombre que siempre agacha la cabeza y acepta la situación, hasta que eso afecta a quien le importa. Entonces hará lo que tenga que hacer.
- Hierro, sangre y honor.
- Personaje secundario. Observa y conspira con su padre adoptivo para que este se proclame Gran Maestre de la orden de los Aljaridians. Y será el encargado de cobrar la deuda de dos mujeres que saben demasiado.
